Subir el salario mínimo siempre mejora la economía… ¿seguro?

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Pocos temas generan tanto consenso mediático como la idea de que elevar el salario mínimo interprofesional (SMI) es siempre positivo: suben los ingresos de los trabajadores, aumenta el consumo y mejora la economía. Suena bien… pero la realidad económica es bastante más compleja.

Desde un enfoque liberal, es importante desmontar la idea de que el SMI es una herramienta sin coste y que solo genera beneficios. No es así. Veamos por qué.

1. El argumento habitual: “más salario, más consumo, economía más fuerte”

El razonamiento suele ser:

  1. Se sube el SMI.
  2. El trabajador tiene más dinero.
  3. Consume más.
  4. Todo el país se enriquece.

El problema es que este argumento solo mira a una parte: quien cobra el salario.
Pero se olvida de quien lo paga.

2. La parte que nunca se menciona: para la empresa, el salario es un coste

Subir el SMI no afecta igual a todas las empresas.
A grandes corporaciones con márgenes amplios apenas les importa.
Pero España está formada sobre todo por autónomos y pymes, para quienes un aumento del coste laboral puede ser la diferencia entre:

  • contratar o no contratar
  • mantener plantilla o reducirla
  • seguir abiertos o cerrar

Cuando el SMI sube por encima de la productividad real, aparecen efectos negativos:

  • Desempleo en sectores de baja cualificación
  • Menos nuevas contrataciones
  • Mayor economía sumergida
  • Recorte de horas o de jornadas
  • Sustitución de trabajadores por tecnología
  • Quiebra o abandono empresarial en negocios pequeños

Y lo más duro:
los más perjudicados son los más vulnerables: jóvenes, personas sin experiencia y trabajadores de zonas rurales.

3. El caso de España: subida del 54% del SMI desde 2019

Desde 2019 el SMI ha pasado de 735 € a 1.134 €.
Una subida impresionante… pero sin relación alguna con la productividad.

¿Ha mejorado la calidad del empleo?
Al contrario:

  • Más contratos parciales involuntarios
  • Más horas “extra sin pagar” para compensar
  • Más economía sumergida en sectores como hostelería o comercio
  • Autónomos diciendo “quiero contratar, pero no puedo asumirlo”

Es simple:
Si el valor de un trabajador es de 900 € al mes, pero la ley obliga a pagar 1.134 €, ese trabajador deja de ser contratable.

4. El error conceptual: confundir precio con valor

La izquierda suele plantear el salario mínimo como si fuera una herramienta mágica capaz de subir los sueldos del país.
Pero un salario realista depende de la productividad, no de un decreto.

La riqueza se crea con:

  • inversión
  • tecnología
  • educación
  • innovación
  • competencia
  • capital acumulado

Ninguna de esas cosas aumenta porque el Gobierno decida que “el salario mínimo debe ser más alto”.

El SMI modifica el precio, no el valor del trabajo.

5. ¿Por qué se presenta como una medida “progresista”?

Porque políticamente es perfecta:

  • Su efecto positivo es visible (alguien cobra más).
  • Su efecto negativo es invisible (no se ve a quien deja de ser contratado).
  • Es fácil de vender (“hemos mejorado tu vida por ley”).

Y además, señala a cualquiera que lo critique como “insensible” o “neoliberal”.

6. ¿Hay que eliminar el SMI? Una visión liberal razonable

La postura liberal no es “dejar sin protección al trabajador”.

Es algo más sensato:

El SMI no debe superar la productividad real del eslabón más débil del mercado laboral.

Si lo hace, destruye empleo.

Los salarios suben de verdad cuando aumenta la productividad.

Y para eso se necesita:

  • menos burocracia
  • menos impuestos al trabajo
  • más incentivos a la innovación
  • más competencia
  • un mercado laboral flexible

Cuando un país es rico y productivo, los salarios suben solos.
No por decreto.

7. Conclusión: ¿subir el SMI mejora la economía?

A veces sí.
A veces no.
Depende del nivel, de la economía y de la productividad.

Lo que NO es cierto es que siempre sea beneficioso.
De hecho, si se sube sin tener en cuenta la realidad empresarial, puede:

  • destruir empleo
  • reducir oportunidades
  • aumentar la desigualdad
  • hundir sectores enteros

El objetivo no debería ser “salarios más altos por ley”, sino “trabajadores y empresas más productivas para que los salarios suban por sí mismos”.